El japonés es una carrera de fondo; mi objetivo es llegar a mantener una conversación fluida en este idioma.
Guillem Puig
Estudiante de japonés - 2º curso

Soy ingeniero en una empresa nipona, y hace dos años, decidí empezar a estudiar japonés. Fue por iniciativa propia: me apetecía aprender este idioma con el cual estaba diariamente en contacto sin posibilidad de entender nada. Escogí el curso que me ofrecía el Servicio de Idiomas de UManresa porque tenía buenas referencias, y el entorno universitario me ofrecía muchas garantías.

 

Mi objetivo es ser capaz de mantener una conversación seguida y soy consciente de que esto requiere tiempo, mucho tiempo. Pero no me importa: el grupo de alumnos es reducido y eso nos permite trabajar mucho y avanzar a buen ritmo. Cada uno de nosotros estudia por motivos diferentes: desde leer manga en versión original, hasta interés para comprender la cultura que hay detrás. 

 

En mi caso, se mezcla la motivación personal y la profesional. Estoy contento con los progresos que hago porque me enriquecen como persona; la empresa también los valora muy positivamente ya que conocer el idioma y la cultura japonesa facilita el acercamiento y comunicación hacia mis jefes.

 

Después de dos cursos, el japonés ha dejado de ser un desconocido absoluto para mí. Ya puedo mantener conversaciones muy básicas sobre actividades cuotidianas. Lo he podido comprobar en algunos de los viajes que he hecho a Japón. También empiezo a comprender algunas especificaciones de componentes nipones. 

Guillem Puig

 

Pero aún me quedan muchos caracteres para incorporar en mi vocabulario para tener un dominio suficiente del idioma. Y evidentemente, hablarlo de manera correcta. Y es que aprender japonés es una carrera de fondo, lo importante es hacer una buena salida, mantener el ritmo y no tener prisa.