Haber estudiado en UManresa y trabajado en el Lab 0-6 ha sido la mejor carta de presentación para encontrar trabajo
Anna Garrido
Exalumna de Educación Infantil

De pequeña quería ser maestra. Lo tenía muy claro. Después, cuando me hice mayor, empecé a dudar, a hacerme preguntas. Me preguntaba que era exactamente eso de la educación. Y qué se supone que tiene que hacer una maestra. Y cómo se entoma esta responsabilidad. Por eso, antes de matricularme en la universidad, me pareció una buena idea hacer el CFGS de Educación Infantil. Fue un primer contacto pero me sirvió para probar qué es estar en un aula con niños y niñas. También me ayudó a reafirmarme en mi vocación. Acabé el ciclo con ganas de más y decidí ir a la universidad.

 

Me matriculé en Umanresa. Tenía muy buenas referencias y, además, estaba cerca de mi casa. Entré ilusionada pero también con muchas dudas. Otra vez, más preguntas: ¿Eso de ser maestra se puede aprender realmente? ¿Cómo se educa en las primeras edades? ¿Cómo se traduce lo que te explican en el aula delante de un grupo de niños y niñas? Poco a poco, fui encontrando respuestas: la proximidad de los profesores y el trabajo en grupos reducidos me han permitido ganar seguridad como maestra; el enfoque práctico de la formación me ayuda muchísimo a trasladar la teoría al trabajo delante de los niños y niñas.

 

En graduarme, empecé haciendo de veladora en diferentes escuelas y, después, de monitora de comedor. También hice algunos canguros y clases de repaso. Hasta que, al cabo de unos meses, me propusieron poden en marcha el Lab sobre ruedas. Un proyecto nuevo: más ilusión y más dudas, también. Llevar ciencia a las guarderías: ¿y eso cómo se hace?

 

Fui la responsable de la prueba piloto de esta iniciativa que lleva propuestas de experimentación científica a centros con grupos de niños y niñas de entre 0 y 3 años. En un mes, llevé el laboratorio de ciencia móvil a más de 25 escuelas y trabajé con casi un millar de niños.

Anna Garrido

 

La experiencia fue muy enriquecedora. Y lo mejor de todo es que pude poner en práctica muchas de las coses que había aprendido durante el grado. Fue una experiencia corta pero muy intensa.

 

El próximo curso, empiezo un nuevo trabajo. Seré tutora de un grupo de P-1. Me siento ilusionada y, como siempre, siento las cosquillas en la barriga frente la incertidumbre. No paro de hacerme preguntas. Sé que tengo mucho que aprender, pero también sé que puedo aportar mucho. De hecho, en la entrevista, el director del centro valoró muy positivamente que fuese graduada en UManresa y que hubiera trabajado en el Lab 0-6. “Dice mucho de ti y de tu capacidad de hacer propuestas educativas interesantes”.

 

Y es que dudar es normal. Y hacerse preguntas, una pasada. Es lo que nos mueve a entender el mundo, a superarnos, a ir hacia delante. Lo he aprendido en UManresa y he tenido la suerte de ponerlo en práctica en el Lab 0-6.

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